sábado 20 de junio de 2009

Juguemos a que tú eras luna y yo estrellas.

Una palabra iba, la otra venia, una sonrisa iba, la otra venia, un coqueteo iba, el otro venia, una caricia iba, otra venia, un beso iba, el otro venia, luna iba, las estrellas la acompañaban.

El pasto empezó a sobrevolar sin razón alguna sobre tu cabeza, sobre mi volaban mil mariposas de color púrpura, nos pusimos en pie y nos dispusimos a caminar, aunque cuando caminábamos ya no estaba el pasto sobre tu cabeza, sobre mi aun estaban esas mariposas color púrpura. Al caminar el viento hacia esparcir tu olor por todo el lugar, ese olor que hacia que las mariposas color púrpura siguieran revoloteando sobre mi. Ese día acabo en la tarde luego de un penoso pero delicioso beso en la mejilla que hizo enloquecer de felicidad a esas miles de mariposas color púrpura.

Una palabra iba, la otra venia, una sonrisa iba, la otra venia, un coqueteo iba, el otro venia, una caricia iba, otra venia, un beso iba, el otro venia, luna iba, las estrellas la acompañaban.

Era un día oscuro, nublado, algo lluvioso, algo melancólico diría yo, hasta que apareciste con tu sonrisa cautivadora que se escondía entre esa roja y pequeña boca। Salimos a iluminar el día con tu sonrisa y mis miles de mariposas revoloteantes de amor. Vimos el cielo oscuro, sin estrellas y sin luna. –Juguemos a que yo era luna y tu estrellas- dijiste, sin pensar y sin entender un carajo de lo que decías dije que si,-cada vez que veas una estrella, la luna te va a dar un beso- dijiste con voz temblorosa y tímida, sin pensarlo mire al cielo para encontrar alguna estrella y ganarme un beso de la luna, como el cielo estaba nublado no pude ver ninguna estrella, bajé la cabeza y tu me dijiste –no te pongas triste, recuerda que tu eres todas las estrellas del mundo- levante mi mirada, te tome del rostro y te di tal vez uno de los besos mas deliciosos de toda mi vida.

Una palabra iba, la otra venia, una sonrisa iba, la otra venia, un coqueteo iba, el otro venia, una caricia iba, otra venia, un beso iba, el otro venia, luna iba, las estrellas la acompañaban.

No era muy tarde ese día, apenas llegaba la tarde y quedamos de vernos en un lugar cualquiera de esta inmensa ciudad, yo muy animado me levante temprano ese día, me arregle, use todos los perfumes habidos y por haber en mi cuarto, confirme la cita contigo, ¿lo recuerdas luna?, salí a encontrarme contigo, llegue al lugar acordado, no llegabas, 15 minutos, 30 minutos,40 minutos, después de casi una hora llegaste mas hermosa que la ultima vez que te había visto, inmediatamente te vi me acerque y te cobre varios besos que me debías de las estrellas acumuladas que había visto en el cielo día tras día, te tome de la mano, mi corazón estaba a mil, aquellas mariposas color púrpura aumentaban su tamaño y la viveza de su color, todo era perfecto, recuerdo que vimos una película no tan buena, recuerdo que te bese apenas se acabo la película, era el día perfecto, salimos tomados de la mano y yo seguía volando en un mundo aparte, sonó mi celular, era el…

Una palabra iba, la otra venia, una sonrisa iba, la otra venia, un coqueteo iba, el otro venia, una caricia iba, otra venia, un beso iba, el otro venia, luna iba, las estrellas la acompañaban.

…I was made for loving you baby, you were made for loving me, and I can’t get enough of you baby, Can you get enough of me…Así suena mi celular todas las mañanas, me levante tarareando esa canción de KISS que me hacia recordarte, me senté a desayunar con toda mi familia, sonó el teléfono, mire el identificador de llamadas, era tu numero, inmediatamente sonreí y salí corriendo a mi cuarto, conteste la llamada pero no eras tú, era una mujer empeñada en destruir el juego que una vez me propusiste en un día oscuro pero a la vez brillante। Termine de hablar con esa señora, quede destrozado con todo lo que menciono sobre ti, llegaron las 3 de la tarde y llegue al lugar donde quedamos en vernos, cuando te vi quise lanzarme sobre ti para cobrarte otros tantos besos que había acumulado, pero no, mi orgullo entupido y repulsivo fue mas que yo, solo te vi y te di un doloroso beso en la mejilla, me miraste desconcertada, te conté lo que me había dicho esa señora, no me lo negaste, pero tampoco lo aceptaste, cada momento que pasaba de esa conversación me destrozaba mas, al final de toda nuestra discusión me despedí, me regalaste un paquete de dulces, te quedaste pensando mucho tiempo, por mi parte salí caminando del lugar, cada vez que daba un paso se destruía una a una esas mariposas gigantes color púrpura que revoloteaban sobre mi cuando tu me besabas, me veías o me acariciabas. El y ella, esas personas que se empeñaron en acabar con nuestro juego de recién enamorados por fin podrían estar felices, pues hasta hoy tengo muchas estrellas en mi cuenta que no te puedo cobrar.

Una palabra iba, la otra venia, una sonrisa iba, la otra venia, un coqueteo iba, el otro venia, una caricia iba, otra venia, un beso iba, el otro venia, tu, mi luna no volviste pero aun así las estrellas te acompañan.

¿Quieres jugar a que tú eres la luna y yo las estrellas?

Para la luna que hace que hasta el sol de hoy sigan mil mariposas color púrpura revoloteando sobre mí.
Alejandro Lotta “Machin”

viernes 20 de marzo de 2009

Una cinta que habla de amor

Una cinta que habla de amor
10 de mayo de 2009
De la mano con el que hoy es mi esposo me encontraba caminando en las congestionadas calles de la décima con trece en Bogota, un tropezón con un indigente me dejo en shock, lo único que hice en el momento fue agarrar mi bolso y meter la mano para tomar ese objeto que cuidé tanto desde hace ya casi 20 años, luego me di la vuelta y tome al indigente de la mano.
2 de febrero de 1989
Era 2 de febrero de algún espantoso año. El se encontraba con su rostro todo pintorreteado como alguna estrella de hard rock de la época. Yo estaba recostada en sus piernas soñando, pensando, recordando o tal vez enamorándome de aquel sujeto que me acariciaba con suavidad el cabello. El se llamaba Ricardo, el era una persona diferente, pero hermosa, parecía un ente ya que andaba solo y con el rostro maquillado, con muchos discos de rock en una maleta harapienta y sucia, su cabello era un poco largo, tenia las uñas llenas de mugre, y lo mas importante de Ricardo era que tenia una voz espectacular con la que me hablaba de lo que para el era su religión, el rock n roll. Yo perfectamente podía pasar horas enteras escuchándolo hablar de los inicios de Elvis, de los aportes de Clapton al blues, de la irreverencia de los Sex, de las letras de doble sentido de Pink Floyd y David Bowie o del estilo siniestro pero carismático de KISS. Sus palabras lograban llevarme a un trance inmaculado del que solo me podía sacar una caricia suya en mi rostro. Aunque Ricardo y yo pasábamos mucho tiempo juntos el nunca me demostraba nada, tal vez era por su represión contra otros, tal vez eran las drogas que consumía constantemente, tal vez no sentía nada por mi o tal vez el creía que era mejor sentir que decir. Fuera lo que fuera yo no estaba dispuesta a aguantar mas, se lo diría de alguna forma y yo seria feliz junto a el y junto a las melodías estridentes del rock.
El 15 de marzo era su cumpleaños y yo estaba dispuesta a decirle todo lo que sentía por el, además tenia un regalo el cual había hecho con mucho amor, era una cinta que tenia música de sus grupos favoritos y de las canciones mas importantes para el, era el regalo perfecto
Ese día llegue temprano al colegio y me pare en la puerta a esperar a que llegara y así poder ser la primera persona que le diera un abrazo y un beso de felicitaciones por un año más de vida. Eran las 7 en punto y el no llegaba, las 8 y nada que aparecía, así pasaron las horas hasta las 4 de la tarde, yo ya estaba cansada, tenia hambre, sed, sueño, y una rabia imposible de atiborrar. Al otro día llegue al salón de clase y no lo vi, pero no me importo. Al siguiente día fue lo mismo pero yo ya empezaba a preocuparme. Cuando se acabaron las clases ese día fui a la casa a saber que había pasado con el, su padre enojado me cerro la puerta en la cara y no me dio información alguna sobre Ricardo. A los pocos días en la calle vi a la mamá de Ricardo en una calle del barrio llorando, me acerque a preguntarle sobre su hijo, bajo la mirada y se fue sin decirme nada. Desde el 14 de marzo no escucho la hermosa voz de Ricardo y mucho menos he visto su rostro pintado y sombrío.
10 de mayo de 2009
Lo único que hice en el momento fue agarrar mi bolso y meter la mano para tomar ese objeto que cuidé tanto desde hace ya casi 20 años, luego me di la vuelta y tome al indigente de la mano, lo vi a los ojos, era el, era Ricardo, estaba totalmente sucio, aun le quedaban rastros de su maquillaje característico, aun sus ojos eran calidos y sus manos robustas y grandes. Nos miramos mutuamente durante unos segundos, yo sonreí y saque de mi bolso aquella cinta que no solo hablaba de rock n roll, ni de generaciones, ni de legados, ni palabras, era una cinta que habla de amor. Ricardo tomo la cinta en sus manos, la guardó en su maleta harapienta y sucia llena de discos dañados, me tocó el hombro y me dijo con esa voz preciosa, -Es mejor decir que sentir, ahora se que hace 20 años me equivoque y simplemente sentí- se dio la vuelta y se fue, aunque hoy no tengo a Ricardo, su recuerdo sigue vivo en mi hijo el cual escuchó todos los días tocar en su bajo las canciones que marcaron mis días con Ricardo.

Para las personas que adoptamos el rock n roll como un idioma. (Claudia, Fiko y Juancho)
Alejandro Lotta “Machin”

martes 7 de octubre de 2008

Un olor a mañana sin vida

"Un olor a mañana muerta"

El fin de la segunda guerra mundial llego a finales de abril y a comienzos de mayo del año 1945 tras la rendición alemana. El 30 de abril del mismo año Hitler se suicida junto a su amante de toda su vida. El 8 de mayo celebraciones no se hacen esperar en toda Europa, la gente canta victoria y muchos otros solo se ahogan en las ruinas que les dejo la guerra. Ella era Diana y no tenía nada que celebrar, todo lo contrario, tenía mucho porque morir.
Era 10 de mayo de 1945, o por lo menos eso era lo que decía en el diario de ese día gris y nebuloso, lleno de cenizas y de millones de lágrimas que lo único que hacían era adornar ese horrible entorno grisáceo que había dejado la guerra. Esa guerra que me había arrebatado mi vida, mi familia, mis sueños, mi nombre, mi alma, a mí. Pero la cual nunca pudo arrebatar al amor de mi vida.
Recuerdo que tal vez hace unos 2 años empecé a vivir algo que no le deseo a nadie.
Ese día después de haber dormido toda la noche arrullada por los gritos inocentes de los millones de muertos que dejaba a diario la guerra me desperté y me dirigí a la mesa a tomar mi desayuno como era de costumbre. Me senté, vi a mi familia sentada en la mesa, mire los ojos de mi padre los cuales estaban ocultos tras sus manos, luego mire a mi madre y con mi mirada trataba de preguntarle el porque mi padre se cubría los ojos, ella me miro y empezó a llorar, me levante de la silla y lo abrase, se quito las manos de sus ojos y me enredo en sus brazos. Lo único que me dijo fue –cuida a tu madre y a tu hermana que viene en camino-. Se levanto de la mesa con mi mamá y se dirigieron a su habitación. En la mesa se había quedado una carta la cual no dude en leer.
Mientras empezaba a leer la carta que había encontrado en la mesa, en el cuarto de mis padres se escuchaba el llanto incontrolable de mi madre, ese llanto que no era muy común en nuestro hogar, cuando termine de leer la carta me di cuenta de la razón por la cual ese día el desayuno olía a tristeza, a miedo y a pan quemado. La carta en más o menos palabras decía que mi padre tenía que ir a la guerra ese mismo día ya que las tropas del ejército enviadas por mi país se estaban agotando y necesitaban enlistar personas a como diera lugar.
Ese día en la tarde la casa olía a tristeza, a miedo y a pan quemado. Mi padre ya tenía sus maletas listas y mi madre estaba postrada a sus pies rogándole que se quedara. Yo por mi lado solo pensaba en mi hermana, ese ser humano que estaba por nacer y no tendría un padre que la cuidara. Aunque mi padre no es que fuera muy protector. El era mas bien una necesidad obligada, era como Hércules y su gran fuerza, yo era Hércules y el mi fuerza, es decir, yo dependía de el para vivir.
El momento llego, ya era inevitable, un charco amarillo se agrandaba cada vez mas en el suelo de la sala, el charco provenía del zapato izquierdo de mi padre, provenía de su pantalón y nacía en su entrepierna, eran los orines que no pudo contener. Le gano la cobardía, el miedo, el terror, las ansias o tal vez la impotencia de no poder hacer nada. Ese día olía a tristeza, a miedo, a pan quemado y a orines de mi padre.
Ese día el ambiente estaba callado y totalmente desolado. Pasaron varios días con la misma rutina. Cinco meses después llego lo que desde un principio sabíamos que se avecinaba. Llego ese papel que anunciaba la muerte de padre en la guerra.
Esa mañana me levante como cualquier otra, me dirigí a la mesa a tomar mi desayuno, en la puerta estaba regado un charco de sangre. Con miedo me acerque a la cocina y estaba ella tirada en el suelo con su vientre acuchillado y con un aborto provocado, el vientre y la cuca le sangraban como nunca pensé que podía sangrar una persona. Ese día me quede completamente sola. Esa mañana olía a tristeza, a miedo, a pan quemado, a orines de de mi padre, a estupidez depresiva, a soledad y a hermanita muerta. Ese día me di cuenta que estaba completamente sola.
Pase varias noches, días, tardes. Sola, recordando mi vida paso a paso, olor tras olor, una imagen sobre otra. Me sentía como mi mamá el día que mi padre partió a la guerra, me siento como mi papá cuando escribía cartas en algún lugar repleto de minas, me sentía como mi hermana en la soledad de un vientre apuñalado. Me sentía sola.
Pasaron varias semanas y yo seguía escondida en la oscuridad de mi casa alimentándome de migajas de tostadas quemadas que quedaban en el suelo, lo único que hacia era mirar hacia la ventana y ver hacia el techo, viendo como poco a poco se destruía mi casa conmigo adentro. La casa estaba en ruinas y la silueta de un hombre en la puerta decía con voz imponente – ¿hay alguien aquí?- con las pocas fuerzas que me quedaban emití un sonido leve que salio de mi garganta, el me escucho y me alzo en sus brazos, me pego a su pecho. Era uno de ellos, era de las tropas que según la carta enviada por el gobierno había matado a mi padre. Vi su rostro y aunque tenía sed de venganza contra esos “demonios” vestidos de soldados me deje guiar por mi cansancio y mi confianza, de inmediato quede dormida entre sus brazos. Saben desde la partida de mi padre no había dormido tan tranquilamente.
Esa mañana me levante en un lugar iluminado, silencioso y peligrosamente tranquilo, solo estaba una persona acostada en la cama de al lado. Lentamente me fui acercando a el, me senté a su lado, lo desperté lentamente acariciándole la espalda, el tranquilamente se despertó y me dijo – ¿si descansaste linda?- yo algo sonrojada le conteste –si lindo, si descansé-. Sin conocernos y siendo de países diferentes en guerra nos besamos como nunca creí besar a alguien. Creo que en ese momento sentí lo que sentía mi madre cuando besaba a mi papá en la boca en las mañanas antes de darle sus tostadas quemadas.
Esa noche que pasamos fue mágica, todo fue perfecto. En la madrugada del otro día, golpearon la puerta de una manera muy fuerte, el abrió y unos hombres del ejercito enemigo se lo llevarón lejos para ser de rehén. Vi como la silueta de esos hombres se desaparecían en un camión. Yo caí al suelo empapada en lágrimas. Lo espere todos los días hasta hoy 10 de mayo donde las calles están envueltas en felicidad, donde los diarios están repletos de noticias aparentemente felices y en donde reina la tranquilidad. Yo por el contrario sigo envuelta en la misma tristeza que el me dejo, sigo envuelta en un olor a tristeza, a miedo, a pan quemado, a estupidez depresiva, a orines de mi padre, a soledad, a hermanita muerta, a mi sangre y a mi cuerpo sin vida que cae lentamente por el suelo de la cuidad. En ese momento deje de vivir.

Alejandro Lotta “Machin”
Para quellos que mueren en el amor y en la guerra

viernes 11 de julio de 2008

El final

El final

Cuando alguien empieza a escribir historias o empieza a escribir epístolas inspiradas en el amor es capaz de escribir un millón de ellas, pero cuando crees que ese amor desapareció independientemente de sus razones solo te queda escribir de lo que sientes en el final. Esta es mi única y última epístola de amor y desamor, es mejor vivir sin hacerse daño.

Hoy sonaron tal vez coincidencialmente todas esas entupidas canciones que me acuerdan de ti y cada una cumplió su labor en su momento, pero ahora lo único que hacen es apuñalarme y burlarse de mi sin ninguna contemplación, siempre me he considerado una persona fuerte, pero el amor me debilito por completo, ahora lo único que me queda es olvidar lo que trate de vivir con el amor y seguir adelante simplemente con la razón que hasta hace apenas unos meses me caracterizo pero la cual olvide por crédulo.

No quiero que crean que con esto me estoy convirtiendo en un resentido del amor, todo lo contrario, con esto simplemente quiero dar ese final a aquellos momentos que le ordenaban a mi cabeza escribir como nunca había escrito y a mi corazón que amara como nunca va a volver a amar.

Te busque, te encontré y lo mejor, te bese, ahora no queda más que soñarte y desearte en mi mente, ese lugar donde siempre serás mía y estarás a salvo de todo lo que rodea este universo.

Escribir este ultimo aparte es lo equivalente a decir adiós y aunque para muchos es muy simple para mi no lo es, ya que lo peor de todo esto es que nunca podré olvidar todo lo que la quise, ya que como dijo alguna vez Nietzsche “benditos aquellos que pueden olvidar aunque tropiecen con la misma piedra”, gracias a Dios no pertenezco a ese grupo que es capaz de olvidar y por fortuna soy de aquellos que guarda sus memorias para ser feliz en sus sueños.

Muchas gracias a la propietaria de este Blog el cual hoy deja de publicar, Tu sabes que me toca quererte por siempre como si fueras mi primer amor

Alejandro Lotta "Machin"

lunes 30 de junio de 2008

El consejo de un cupido

El consejo de un cupido

Bueno muy pocas veces escribo tan textual como pasa pero es que esta epístola lo amerita, ya que no la escribo porque me nació sino porque me pareció fantástica y a la vez genial en lo que a mi respecta.

Todo comenzó hace unos cuatro días atrás con la visita de un primo al cual no veo mucho pero lo Quiero demasiado, el tiene 14 años y esta en octavo grado y hace poco fue a una fiesta de 15 años de una amiga de su colegio, en esa fiesta paso su primera rumbeada como vulgarmente se conoce, el problema fue que a el le gusto pero no quiere nada con la niña, me pidió un consejo de cómo decirle a la niña que no quería nada pero sin hacerla sentir mal y un día me acorde de una situación que ocurrió no hace mucho y para darle este consejo le conté algo así.

Vea hace unos cuantos meses estaban unas personas en un lugar de la 51 de cuyo nombre no quiero acordarme, el punto era que entre esas personas estaban un man y una niña los cuales sentían una ligera atracción bien interesante pero el man mas que la niña supongo. Entre chiste y chanza una persona insito a esos dos a rumbearse, algo pues “normal” para todos menos para el que estuviera tragado del otro. Las cosas se dieron y pues esos dos hicieron lo que con tanto esmero había alcanzado aquel cupido calvo. Después de aquel beso ambos se miraron a los ojos y se dieron cuenta que lo que paso se tenía que hablar luego.

Mi primo me dijo -como hablaron esas dos personas- yo le respondí –mire con el cariño tan grande con que uno de los dos le dijo al otro que las cosas quedaban así y ya-

Yo continué con la historia y le conté. Mire que ellos hablaron como a los dos días y pues el hizo esa pregunta tan inevitable que le va a hacer a usted esa niña, -y bueno entre nosotros que va a pasar- ella le respondió de una manera muy sutil, -Besas muy rico- la primera reacción del man fue muy esporádica o en otras palabras se puso rojo como un idiota enamorado, luego ella le dijo que aunque sintieran cosas y ese momento hubiera sido genial entre ellos nada podría pasar ja y lo peor del caso fue que ella le dijo es que igual tu tampoco estas seguro de lo que sientes, ósea ella puso palabras en su boca que el nunca mencionaría ni con una tortura libanesa.

Lo importante de aquella conversación que ocurrió ya hace unos meses es que aunque a el le pareció que lo que ella dijo tenia sus pros y sus contras de alguna manera esa manera tan sutil y tan perfecta de decir la cosas a unos ojos enamorados como los de el, enamorarían a cualquiera sin importar la respuesta de sus anteriores actos con aquella niña tan hermosa.

Y vea primo este es mi consejo, sea sincero con ella para que ella logre encontrar su corazón y usted sea capaz de enamorarla con palabras aunque su corazon no sea para ella, pero le juro que ella va a ser feliz

Y este fue el consejo de un cupido testigo de esa historia de “amor”

Para los protagonistas de esta historia

Alejandro Lotta "Machin"

lunes 2 de junio de 2008

Asido por una contemplación

Estando por primera vez tan sumergido en tus ojos me di cuenta de cuan grande es el amor que puedes ofrecer, aunque tal vez ese amor no es para mi y me atrevo a decir que no es para nadie en este mundo. Digo con seguridad que no es para nadie ya que ese color tan espectacular, ese tamaño tan cadencioso con tus labios, ese parpadear que con tan gran delicia logra crear una pequeña brisa en mi talante. De estas y muchas mas cualidades son dueños tus ojos, esos ojos que no son competentes para los seres que a tu alrededor se forman.

La credibilidad de este escrito a tu mente tal vez es nula y míseramente lo tengo que aceptar pero algún día prometí escribir algo que no fuera de amor y esta epístola es perfecta ya que con esto no pretendo hablar de amor sino de oportunidades que tus ojos pueden brindar a un corazón indistinto y orate en todo sentido.

Esta es la última tentativa que puedo ofrecer a tus ojos como muestra de amor y cariño verdadero, hoy este teclado no oprimirá ninguna otra tecla hasta que tus ojos me revelen la verdad de tu corazón y tu alma.


Para esos ojos envolventes que mitigan mis sueños de dolor
Alejandro Lotta "Machin"

viernes 23 de mayo de 2008

Un microcuento sin titulo pero con dueña


E aquí mi primer micro cuento que si bien no es el mejor ni el más insidioso del mundo siempre me hará recordar que lo escribí para una persona muy trascendental para mí.


NOTA: la foto fue autorizada por la protagonista del cuento. (Ja que nota tan marica)


Alejandro Lotta "Machin"

KISS

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